La ciudad fría y castellana de Burgos destaca no solo por sus monumentos sino también por su excelente gastronomía que hace las delicias del viajero.
Muchos son los alimentos típicos de esta tierra así como el lechazo que se consume con mucha asiduidad en la zona de Aranda; la morcilla de Burgos, el queso, la sopa burgalesa que está compuesta por trozos de vaca, patatas y huevos y como no el vino de la Ribera del Duero.
Muchos son los que han reconocido los logros de la cocina burgalesa ya que con platos como el cordero asado, las alubias rojas de Ibeas, la olla podrida y el picadillo de cerdo hacen que todo aquel que comn en tierras burgalesas salga satisfecho del mesón donde ha degustado estas maravillas gastronómicas. En lo referente al pescado, la cocina de Burgos también cuenta con diversas especialidades como el bacalao a la burgalesa, la ensalada de cangrejos de río, o el congrio a la arandina.
Algunos han definido a Burgos como la tierra de la sopa castellana, de la morcilla y del buen vino.
La cocina burgalesa es excesivamente tradicional de ahí sus especialidades sencillas en carnes, destacando el gran consumo de trucha, y llegando al postre con una buena cuajada o unas excelentes yemas de Burgos.
Entrando más de lleno en el alimento característico de la gastronomía de Burgos nos encontramos con la morcilla que proviene del cerdo y que en esta tierra se compone básicamente de sangre, manteca , arroz, cebolla, pimienta negra molida y sal. Estos ingredientes se embuten en la tripa del cerdo para más tarde ser cocida o asada.
El proceso de elaboración de este suculento embutido es el siguiente: en primer lugar se pica la cebolla y se mezcla con la manteca y el arroz removiéndolos. A esto se le añade el resto de ingredientes y se sigue continuando con la mezcla. Más tarde se lavan las tripas de cerdo y se rellenan con el 50% de la masa debido a que luego el arroz aumenta el volumen. Seguidamente se pone a cocer en agua con sal y se conserva dentro del agua durante una hora. Así ya podremos comer la morcilla o bien cruda o frita.
En la cocina burgalesa hay otras especialidades como las sopas de ajo y la sopa castellana que se sirven en cazuelas de barro y que dan calor en los duros inviernos de la ciudad.
El cordero suele presentarse en las mesas de los restaurantes asado y para ello calientan el horno con leña para que la carne adquiera un mejor sabor.
Otro de los exquisitos platos de Burgos es la olla podrida que se basa en las ricas alubias rojas de la localidad de Ibeas acompañadas eso sí por morcilla, oreja, patas, costillas de cerdo adobadas, cecina y toda aquella carne que de buen gusto y sabor a este contundente plato.
En cuánto a las truchas de Burgos, los cocineros locales suelen prepararlas o buen con jamón al horno o con almendras o escabechadas con zanahorias, vinagre, laurel y ajo.
Otro de los clásicos de la gastronomía burgalesa es el queso que suele ser blanco y al que se añade miel y nueces consiguiendo así un gusto suave y exquisito. El queso de Burgos siempre se asocia con un queso fresco de sabor a leche de cabra.
Pero no todo acaba con estos platos que les hemos citado anteriormente sino que en la cocina burgalesa se preparan una gran cantidad de platos como es el caso de las famosas berenjenas rellenas de marisco. Este manjar conlleva una extremada elaboración ya que incluso se flambea cada una de las berenjenas con coñac.
Otras especialidades que se pueden encontrar en los diferentes restaurantes y mesones de la ciudad son la coliflor al gratén con bechamel, el pisto, la ensalada de angulas, la ensalada de cangrejos o la excelente ensalada de apio la cual preparan con apio, manzanas, zumo de limón, nueces, tacos de queso, sal, aceite y pimienta.
Muchas son las exquisiteces de esta tierra como el pastel de berenjenas con salsa de cangrejos, los pimientos rellenos de pescado o la incombustible sopa burgalesa.
La sopa burgalesa es un plato de gran elaboración y muy sustancioso debido a que lleva gran cantidad de ingredientes como la carne de vaca, cebolla, aceite, patatas, huevos, perejil, sal y agua.
Otro tipo de primeros platos son la sopa de calducho, la sopa medieval, las alubias con morcilla, el cocido castellano, el cocido de garbanzos, las lentejas de burebana y las lentejas medievales que son propicias para los días de frío ya que están condimentadas con oreja, rabo, pata, costilla, careta, chorizo, morcilla y relleno hecho con ajo, perejil, tocino, miga de pan y huevo.
En Burgos también son fieles consumidores de las migas a la serrana que tan sólo están compuestas por pan, aceite, ajo, pimentón, pimienta blanca, sal y agua.
Esta ciudad castellana se caracteriza por su gastronomía fuerte y de potajes como es el caso del potaje de los chapiteles que es un buen menú para recuperar fuerzas y energías al estar compuesto por garbanzos, espinacas, bacalao, huevos cocidos, sal, aceite, laurel, cebolla y ajos.
Como vemos la gastronomía de Burgos es muy tradicional pero variada. Además se basa en la calidad de los alimentos que sirve la propia tierra y que provoca que todos los platos de esta provincia destaquen por su extraordinario sabor.
Así que si acuden a Burgos disfruten de la gastronomía y si coinciden en pasar el día 2 de febrero, día de las Candelas, en esta ciudad; acérquense al barrio de Gamonal ya que los vecinos le obsequiaran con un plato de exquisitos titos de Gamonal por el módico precio de una sonrisa. Todo un lujo para el visitante.

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