La cocina de Hungría es todo un paraíso de sabores que se caracterizan por su textura y delicioso sabor convirtiéndola así en una de las gastronomías más apetitosas a todos los niveles.
Muchos son los platos tradicionales de esta tierra entre los que destacan sus toques picantes que proviene principalmente de la condimentación dotada por la páprika que son pimientos y el ajo.
La recién mencionada páprika es uno de los recursos naturales que ofrecen las tierras húngaras y que pueden observarse en casi todas las épocas del año plantadas o bien en el campo o en la zona del interior donde es bello verlas colgadas de las rústicas casitas.
Entre los elementos más utilizados en la cocina húngara destacan principalmente la manteca húngara, los tomates, las cebollas y las páprikas bien sean verdes o molidas. En lo referente a este último alimento es la páprika verde la encargada de dar el sabor picante a todos los platos, aunque para todo aquel que no sea amante de este sabor solo deberá extraer las pepitas a este producto para que disminuya el picor en las comidas a las que acompaña.
La páprika molida también tiene gran importancia ya que está dotada de un exquisito sabor que da a las carne o al pescado; además de que contiene altos niveles de vitaminas A y C.
Antes de comenzar a hacer un recorrido por los innumerables menús de este país debemos detenernos en otra de las costumbres culinarias de todos los cocineros húngaros a la hora de preparar las sopas y los guisos; momento en el cual espesan estos platos mediante un salsa elaborada con manteca de cerdo y harina tostada. Todo un placer para papilas gustativas.
Si nos encontramos en Hungría podremos dar gusto a todos nuestros deseos en el ámbito de la gastronomía y para ello no hay mejor forma de satisfacer esos sueños que probando una rica sopa gulash que está elaborada con carne de vaca, patatas, manteca de cerdo, cebollas, tomates frescos, páprika verde y molida, pasta, sal , ajo y comino. Este primer plato contundente precisa de una duradera preparación.
Otro de los platos con los que podemos comenzar nuestra comida es con la sopa de judías, la cual está compuesta por saludables alimentos como las judías pintas, el chorizo, las judías verdes, cebollas, manteca, cerdo ahumado, perejil, zanahorias, crema de leche, páprika molida, laurel, harina, tomates frescos y páprikas verdes.Tampoco podemos olvidar citar uno de los platos ya milenarios muy común entre los agricultores de tiempos pasados. El caldo de segadores es un rico guiso hecho con patas de cerdo, pimienta, vinagre, sal, ajo, crema de leche, harina y huevo.
Si después de estos primeros platos queremos continuar degustando los sabores de Hungría, no hay nada más típico que hacerse con un gran plato de paprikás de pollo, ternera o cordero. Esta maravilla húngara lleva en su composición varios ingredientes como son la manteca, la paprika molida y verde, tomates, cebollas; pollo, cordero o ternera; harina y crema de lecha agria.
Está claro que la gastronomía de este maravilloso país está repleta de encantos y sorpresas como el sabor incomparable que ofrece otro de sus platos llamado col rellena y que se elabora con col fermentada, arroz, manteca, hojas grandes de col, sal, costillas, cebollas, manteca, carne de cerdo, tocino ahumado, harina, huevo, paprika molida, mejorana y crema de leche agria. Para elaborar este manjar hay que tener mucha paciencia y ser un buen chef ya que el proceso es bastante largo. Para empezar hay que rehogar el arroz en la manteca caliente y dejar que se cocine hasta que esté blando, mientras la cebolla también se dora en la manteca. Más tarde a la carne que se ha picado anteriormente se le añade el arroz, la mitad de la cebolla, el tocino en trocitos, el huevo y las especias. Todo ello se mezcla.
Por otro lado se va preparando la col estofándola hasta que estén crujientes, momento en el cual se extienden y cada una de ellas se rellena con la pasta anteriormente mezclada.
Más tarde en una cazuela se pone la col fermentada en la parte de abajo; después se pone el relleno tapándolo con el costillar.
Para darle un toque de sabor a todo esto se le riega con la paprika molida mezclada con la cebolla restante y la manteca y se agrega agua con pimenta y ajo. Se pone a fuego lento durante más o menos una hora y media y ya tenemos lista nuestra laboriosa col rellena.
Ya tan sólo nos falta hablar de otra de las delicias de las gastronomía húngara. Esas pequeñas maravillas culinarias son los dulces entre los que destacan los crêpes a la gundel que cuenta entre otros ingredientes con el ron, el relleno de nueces y la exquisita crema de chocolate que a pesar de ser un poco calórica deja a los comensales en un estado de bienestar general tras probar tan dulce placer.
Hungría es un lugar para perderse sobre todo en lo que a cocina se refiere ya que en sus fogones se cuecen auténticos trabajos culinarios que el cocinero tarda en preparar unas cuántas horas para que el comensal lo devore en menos de quince minutos. Claro está que el sabor y el aroma de los platos de este país son únicos y deliciosos.

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